lunes, 23 de marzo de 2015

Kampfgruppe Seelöwe

 Green Devils embarcando hacia Irlanda del Norte
GREEN DEVILS
 
Durante la década de los años 30 el rápido desarrollo de la tecnología aeronáutica y la aviación llamo la atención de los planificadores militares.

Los soviéticos fueron los primeros en demostrar las posibilidades militares de la infantería aerotransportada  con una serie de maniobras, celebrada entre 1935  y 1936. El ejercicio soviético logró lanzar conjuntamente en paracaídas a 1000 soldados. Estas fuerzas una vez reunidas procedieron a llevar a cabo ataques convencionales de infantería con el apoyo de ametralladoras pesadas y artillería ligera.

Entre los observadores extranjeros presentes en estas maniobras se encontraba Hermann Göering. Impresionado, el ambicioso Göering se comprometió a la creación de unidades de este tipo en el nuevo ejército alemán.

Göering creó el Regimiento General Göering (RGG) el 1 de abril 1935. La unidad se incorporó a la recién formada Fuerza Aérea el 1 de octubre del mismo año y comenzó la formación en Alten Grabow. Göering ordenó entonces que un grupo de voluntarios se preparara para la formación paracaidista.


En enero de 1936, 600 hombres y oficiales formaron el primer Batallón Jäger/ RGG, comandado por Bruno Brauer, y el 15ª Compañía de Ingeniero / RGG. Creándose en esa misma fecha la Escuela de Formación Paracaidistas de Stendal ubicada a 96 km (60 millas) al oeste de Berlín.. Suboficiales, oficiales y soldados de la Fuerza Aérea debían completar con éxito seis saltos con el fin de recibir la Insignia de Paracaidista de la Fuerza Aérea (instituido el 5 de noviembre de 1936).

Así se habían sido creadas las tropas aerotransportadas alemanas o Fallschirmjäger, fueron desarrolladas a los largo de los años 30 como una fuerza elite altamente entrenada en tácticas de combate, manteniéndolas aparte de los otros brazos armados de la Wehrmacht.

Su propósito era realizar desembarcos aéreos detrás de las posiciones enemigas con el fin de tomar y asegurar puntos claves para el avance de las fuerzas o destruir objetivos al interior del territorio enemigo.

Los Fallschirmjäger lucharon con distinción, caballerosidad y fiereza, a pesar de sus graves pérdidas. La lealtad demostrada a su unidad y sus camaradas, les trajo al final la admiración de amigos y enemigos en el campo de batalla.

Fallschirmjäger en el Ulster

Tropas alemanas haciendo maniobras en suelo Irlandes.

EL Mayor Helmut Kogeler estaba al mando del Kampfgruppe Seelöwe (Grupo de Combate León marino), de tamaño similar a una compañía estaba formado por paracaidistas alemanes seleccionados  personalmente por él. Su objetivo era probar nuevas técnicas de combate, al igual que la Legión Cóndor lo estaba haciendo en España. 

El mayor era veterano de la primera guerra mundial, y había estado luchando en España en la Legión Cóndor  hasta principios  de la primavera de 1938 que fue llamado a Berlín por el alto mando para formar  el grupo de combate.

Oficialmente “el régimen alemán apoya al gobierno legalmente establecido  en el Reino Unido frente a los revolucionarios y terroristas. Esta no es una misión militar si no que es una misión de ayuda humanitaria, debido a las dificultades que tiene el gobierno de Eduardo VIII, para poder asegurar el suministro de víveres a la población y el acceso a una sanidad digna”. Extraoficialmente el grupo paracaidista debía formarse en nuevas técnicas de asalto y ataque tipo comando. 

Las tropas fueron desplegadas en el aeródromo que la  RAF disponía en Aldergrove, Irlanda del Norte,  además de las fuerzas paracaidistas el grupo de combate contaba con una unidad de ingenieros, un grupo de comunicaciones, un pequeño grupo médico que había instalado un hospital de campaña en la propia base aérea, así como mecánicos, pilotos, varios administrativos que gestionaban el día a día del pequeño campamento. 

Como material además de varios coches civiles y camiones cedidos por el BUF y el NSL (National Socialist League), disponían de  2 Ju-52 que hacían de puente aéreo entre la base y Alemania transportando hombre y suministros.

Esta nueva apuesta de Goering no estaba dando los resultados esperados en su primer enfrentamiento contra los milicianos socialistas irlandeses habían sufrido varias bajas viéndose obligados a retirarse (ver combate de la granja de Cork).

El mayor Helmut Kogeler estaba impaciente en demostrar la valía de sus hombres y la superioridad de las tropas alemanas frente a los irlandeses, pronto se presentara la ocasión….aunque antes viajo a Berlín para pedir mas hombres y la cesión de algunos aviones que les sirvieran de apoyo en sus misiones.

 

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